viernes, enero 6

'La Gran Muralla', primera superproducción de China y Estados Unidos

6 de enero, 2017 (AFP). Monstruos sedientos de sangre, batallas homéricas, efectos especiales y un taquillero actor estadounidense para relatar una epopeya china con técnicas de Hollywood: 'La Gran Muralla' reúne los ingredientes necesarios para complacer al régimen de Pekín en la primera superproducción de China y Estados Unidos.

El filme en 3D, que salió en diciembre en China y que se estrenará en febrero en gran parte de América y en España, presenta al actor Matt Damon como a un mercenario en plena Edad Media bloqueado al pie de la Gran Muralla en el momento del ataque de una horda de monstruos, unos inmundos dragones sin alas sedientos de sangre.

Por suerte, el ejército chino despliega su ingenio para defender al país, e incluso a la humanidad entera.

Sin dudar mucho, el personaje que interpreta Matt Damon se une a los valerosos defensores, que destacan por su disciplina y su sacrificio.

La elección de Damon para interpretar el papel estelar provocó críticas, poco comunes en China, como la de una actriz que cuestionó que el héroe de la película, rodada en inglés y en chino, sea un hombre blanco.

Pero para el Global Times, un periódico cercano al poder y claramente nacionalista, "el verdadero héroe del filme (...) son las virtudes chinas de bravura, abnegación y sacrificio".

'Film popcorn'


El director de la película, Zhang Yimou, el cineasta chino más célebre, reconoce que el guión no brilla por su sutileza, pero aspira a una saga de 15 a 20 años como 'La guerra de las galaxias'.

"Cuando leí el guión, me dije que no quería rodarla. Es típicamente un 'film popcorn'", dijo a la página web Jiemian.

"Luego ví la posibilidad de pasar a una serie de filmes que darían la vuelta al mundo. Me dije que era una muy buena ocasión para propagar la cultura china", agregó Zhang Yimou, un cineasta apreciado desde hace varios años por el régimen comunista, que ya le había confiado en 2008 la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos.

Con un presupuesto de 143 millones de euros, 'La Gran Muralla' es el filme más caro que se haya rodado en China.

Las entradas deberían cubrir el coste. A pesar de las críticas, a veces mordaces, en sólo 10 días recaudó 781 millones de yuanes en las salas chinas (unos 107 millones de euros).

Su estreno en Estados Unidos está previsto el 17 de febrero.

Como es imposible rodar en el lugar mismo de la Gran Muralla, la producción reconstituyó partes del monumento en estudios que se están construyendo en Qingdao, en el este de China.

Estos estudios son la pieza maestra de una gigantesca "ciudad oriental del cine" creada y financiada por el conglomerado Wanda, de uno de los hombres más ricos de China, Wang Jianlin, que tiene por objetivo competir con los estudios estadounidenses.

Toques de China en Hollywood


Wanda, que no esconde su ambición de dejar la huella china en la producción de Hollywood, ha invertido masivamente en los últimos años en la industria cinematográfica de Estados Unidos.

Primero se convirtió en el primer operador de salas del país y luego compró el estudio Legendary Entertainment ('Jurassic World', 'Batman', 'Godzilla').

Una filial de esta empresa, Legendary East, es una de las productoras de 'La Gran Muralla'.

Para Hollywood, producir filmes con contenido chino permite contornear las cuotas que limitan a unas treinta la cantidad de películas extranjeras distribuidas cada año en China.

El mercado chino está convirtiéndose en el más importante del mundo para la industria del cine.

China, que abrió en promedio 26 salas por día el año pasado, acaba incluso de superar a Estados Unidos en cantidad de salas.

Varios estudios de Hollywood multiplican en sus superproducciones los papeles para actores asiáticos.

Pero las ambiciones del responsable de Wanda no caen bien en Estados Unidos: 16 congresistas estadounidenses se alarmaron por una posible "extensión del control de la propaganda (china) en los medios estadounidense", señalando las estrechas relaciones entre Wang Jianlin y el régimen comunista.